En este monasterio todos conocen el alfabeto de estas posiciones y, de noche, cuando las sacerdotisas danzan en la gran sala del templo, según el ritual propio del día, los hermanos leen en estas posiciones verdades que los hombres insertaron en ellas hace varios miles de años.
Estas danzas llenan una función análoga a la de nuestros libros. Como lo hacemos hoy en el papel, otros hombres en otras épocas anotaron en estas posicones informaciones relativas a acontecimientos ocurridos hace mucho tiempo, a fin de transmitirlas siglo tras siglo a los hombres de las generaciones futuras, y llamaron a esas danzas, danzas sagradas.


