enero 05, 2012

Ética mínima

[...] la dignidad no produce dinero y tal vez no sirva para nada;
pero qué gran apoyo es contra las amarguras de la vida,
sin ella se siente uno como vacío, asqueado de sí mismo;
[pero tú y yo, María,] tú y yo la hemos perdido
toda en la misma noche...
(Violines dramáticos)