Yo me dije: si alguien ha imaginado prodigiosamente ese instante que abarca y cifra la suma del tiempo, ¿por qué no hacer lo mismo con esa modesta categoría que es el espacio? [...] yo simplemente apliqué esa idea de la eternidad al espacio. Inventé la historia del Aleph, le agregué detalles personales, por ejemplo, una mujer que yo quise mucho, y que no me quiso nunca. Le di un hermoso nombre, la llamé Beatriz Viterbo. Cambié un poco las circustancias...
diciembre 29, 2010
diciembre 27, 2010
diciembre 16, 2010
Zorba el griego IV
-¡Nació el Salvador, óyelo, pobre sapientísimo, pobre escritorzuelo! No te pierdas en pequeñeces: ¿ha nacido o no ha nacido? ¡Viejo, ha nacido, no seas idiota! Si con una lupa examinas el agua que se bebe verás -me lo dijo un ingeniero un día-, según él, que el agua está llena de gusanitos, muy chiquitos, tan chiquitos que nuestros ojos no alcanzan a verlos. Verás los gusanitos y no querrás ya beber. No beberás y te morirás de sed. ¡Rompe la lupa, patrón, para que los gusanitos desaparezcan y puedas beber y refrescarte!
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