- Ojalá pudiéramos volver a Japón, pero para volver hay que cruzar el mar. Quizás, al final, todos acabemos muriendo aquí ¿no le parece? -dijo el teniente mirando al suelo-. Dígame, doctor, ¿le da miedo la muerte?
- Supongo que depende de la forma de morir -contestó tras reflexionar unos instantes.
El teniente levantó la cara y miró con interés a su interlocutor. Parecía esperar otra respuesta
- Evidentemente. Depende de la forma de morir.

