mayo 27, 2010

Diario

Las ideas me vuelven poco a poco, pero me siento muchísimo menos capaz que antes de actuar en la práctica. Estoy distraído y por el momento no sé cómo poner en orden mi vida.
Por cierto, la mayor parte del tiempo no siento ni deseos intensos ni una tristeza intensa. Durante algunos momentos, cuando las olas rompen contra los sordos acantilados de la desesperación, por así decirlo, me asalta un anhelo tempestuoso de abrazar algo, a una mujer, a una mujer más bien doméstica.

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